ayer vi a mi padre

ayer fui a un starbux con una amiga. el café, como siempre, estaba pinchísimo, pero los pastelillos son buenos. conversé un poco, miré a la gente cerca. un tipo leía ‘redentores’, de e. krauze, sentado en una mesa, fumando un cigarrillo – ¡con el calor desta ciudad! ¡al aire libre! -, pose insufrible. otros platicaban larga e insignificantemente – como todos, como nosotros mismos – en las mesas contiguas. los meseros nunca levantaron la basura que dejó la pareja questaba sentada previamente en nuestra mesa. no lo pedimos, tampoco: la basura se quedó allí, sirviendo acaso de marco para nuestra conversación, que también fue basura: emocional; y que también dejó basura: el vaso del café, el sobrecito del brownie. el pinche starbux cierra temprano entre semana en esta ciudad – algo así como nueve de la noche – y tuvimos que salir de allí entre decepciones. tomamos un taxi y nos instalamos en el malecón a platicar largamente. autos pasaban. el mar atrás, ignorado. arena de playa, luces de noche. iluminadísimo: tanto, que resulta molesto. mi amiga está yendo con una psicóloga medio new age. dijo un par de cosas que me parecieron interesantes. hablamos de nuestras infancias – recordé un poema de philip larkin que me roló un amigo – y de los efectos de la adultez recién adquirida. (recién, reacio. las palabras se parecen.) mi padre, que vive en esta ciudad que visito una o dos veces al año, y a quien no veía hace año y medio, creo, pasó por allí: justo antes de caminar frente a nosotros, cruzó el malecón hacia el otro lado. vi su espalda cuando se alejaba. seguí conversando y solo varios minutos después lo mencionén la conversación. seguimos conversando un rato más, hasta que se hizo tarde y fui a dejarla a su casa. me regresé en un taxi que avanzó rápidamente por las calles calientes de la ciudad, llegué a casa, intercambié un par de palabras con mi tía adoptiva – la historia es larga – y me acosté en el sillón que ocupo cuando paso unos días en coatzacoalcos. me conecté al gtalk un rato, me aburrí prontamente, leí un par de páginas del libro que tenía a un lado y me dormí, con el aire acondicionado encendido. no me desperté hasta hoy a las seis de la mañana, con frío. recordé haber visto a mi padre hasta mediodía y no sentí nada. no siento nada.

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