estoy leyendo

admiré a michael chabon aún antes de leerlo. lo conocí cuando leí the escapist, que no es nada del otro mundo pero es encantador. movido por ese antecedente, miré wonder boys. me pareció estupenda y menamoré un poco del timidísimo, jovencísimo, bellísimo tobey maguire que la protagonizaba. robert downey jr. nostaba tampoco nada mal. michael douglas, como siempre, insoportable; algún hemisferio dañado en mi cerebro jamás me ha permitido apreciar la belleza de katie holmes. después, leí la novela, en alargadas horas sobre los sillones rojizos de la usbi de xalapa (cómodos, mullidos, fragmentos de paraíso que retiraron durante el último y estúpido reacomodo del inmueble) y los pies sobre la mesita. ‘baja los pies de la mesa, chavo’, dijo el bibliotecario una y otra y otra vez. los bajaba rápidamente con gesto de disculpa, sólo para volverlos a subir en cuanto desapareciera entre las estanterías. chabon me cautivó por brillante, jovencísimo, generacional: por primera vez sentí que había un escritor que tenía máomenos los mismos referentes que yo (probablemente miento: la primera vez que debí sentir eso fue con josé agustín, más la memoria es mentirosa). sentí que era posible crecer con cómics y ciencia ficción y fantasías y convertirse en un escritor serio. después vino kavalier and clay, ques maravillosa pero que leí deprisa y sin darle la importancia que tiene.

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comencé a leer de nuevo the amazing adventures of kavalier and clay hace un par de semanas, en un .pdf quencontré por allí. fui escéptico. a las tres páginas había dejado de serlo: la historia de los dos primos que hacen cómics en new york durante la edad de oro entró en mí con facilidad, recordándome todo lo ques bueno y puro y dulce del mundo y cómo esta apariencia deja de fingir con rapidez y muestra ques también lo más malo y corrupto y amargo de la existencia. no así los cómics. o la literatura. o el cine. o el afán escapista del arte en general y, dice un amigo, ‘demás subterfugios que hacen más tolerable la existencia’. lo importante de kavalier and clay, lo que la hace tan significativa, es su capacidad de retrotraer fantasías infantiles a la realidad: recordar lo bueno de ser niños. devolver las ganas de ser niños. hambrientos de cómic, superhéroes, golems, ilusionismo: pura evasión y escapismo.

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