lecturas subterráneas

tengo un teléfono en el que puedo leer. nunca había tenido uno hasta ahora, a mis 24 años. descargo libros y los meto en él. su diminuta pantalla despliega hojas electrónicas con letras de tinta electrónica en la que se leen palabras que están hechas exactamente del mismo material quel resto de las palabras. así, he leído ya tres novelas en el mes que llevo con el teléfono. no mala cifra. leo en él, en busca de un horario disciplinado y atento, sólo en las mañanas, durante el viaje en metro al trabajo, y en la hora de la comida, esa gloriosa hora en la que abandono la oficina y vago por lomas de chapultepec en busca de algo comestible. a veces como tacos, en la calle; a veces compro sándwiches y café y los llevo a la oficina y los como allí, a un lado de la computadora, leyendo, o en un sillón, leyendo, o en la terraza, platicando con un montón de gente y sin poder leer. a veces, creo, son mejores las letras que las personas. pocas veces pienso lo contrario.

***

comencé a leer “las aventuras de kavalier & clay”, de michael chabon. ya había intentado leerlo tiempo ha, pero en ese entonces mi disciplina era menor –y sólo tenía el libro en un .pdf, en mi computadora. decidí leer toda la novela de nuevo, desde el principio. eso fue hace unas dos semanas. quizá más: francamente, no recuerdo la fecha exacta en que comienzo libros desde que los leo en el teléfono. la historia de dos chicos judíos que crean cómics para evadirse de su terrible realidad –uno, del abandono paterno; otro, de su familia lejana, olvidada en praga– llegaba de tantas formas, atravesaba mi pecho de forma tan constante, que desde un principio me abandoné a la novela: veía cosas tan cercanas, tan incomprensibles y lejanas, tan familiares y ajenas. ocasionalmente, lloraba: no recuerdo, salvo otro par de libros, que me hubieran sacado lágrimas. este lo hizo varias veces. me encontraba allí, leyendo, y algo estallaba dentro de mí y salía en forma de un par de lágrimas que secaba rápidamente. leía con constancia y sin parar: prácticamente añoraba el momento en que subía al infernal traqueteo subterráneo del metro, me arrinconaba contra una puerta metálica y extraía el pequeño teléfono blanco en el que brillaban las palabras, esperando a que yo las hiciera mías.

***

leí la novela con voracidad. el fin de semana pasé horas en ella, acostado en la cama, con el teléfono brillando encima de mí. pasaba las páginas con cuidado, consciente de que el final se acercaba y sufriendo la peor de las angustias: aquella que deriva de una actividad que reporta un placer finito cuyo desenlace provoca pánico. no terminé ayer. intenté leer en la noche, pero fue imposible: estaba agotadísimo. desperté hoy, ansioso, y subí al metro para mi cita lectora. avancé muchísimo, pero no acabé. durante toda la mañana, mientras trabajaba y simulaba trabajar, miraba con ansiedad el teléfono, esperando a la hora de la comida para leer en él. finalmente, salí. me moví a un subway, ordené y me senté a leer mientras comía. avanzaba. cada palabra era un paso adelante hacia el inevitable final. no podía dejar de leer. después de varios minutos –no tengo idea de cuántos– llegué al desenlace. un manantial de agua caliente brotaba en mi pecho. algo me dolía, algo me hacía muy feliz. algo estaba creciendo, luminoso; algo palpitaba con constancia. el sitio estaba lleno de oficinistas de cabello relamido con gel. quería soltar el llanto, pero era imposible. un pequeño dolor invadió mis pómulos; una ola de calor familiar, hogareño, iba y venía dentro de mí. eso fue a las tres de la tarde. son las diez de la noche, y ese calor no se ha ido del todo. ojalá nunca se vaya.

Anuncios

2 comentarios en “lecturas subterráneas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s