el neurótico cuántico

Sin título

las posibilidades de la física cuántica me parecen la máxima condena de la neurosis; nada puede hacer más indeciso e inseguro a alguien que verse ante la abrumadora realidad de decidir algo y causar consecuencias desastrosas en otro universo. imaginemos a un neurótico curioso, uno que ha leído un libro donde se explican con ejemplos banales los postulados de la física cuántica. pensémoslo ahora saliendo a la calle, dudando mientras decide si debe saludar o ignorar a ese individuo al que solo ha visto un par de veces: pensemos su nerviosismo, sintamos que nuestras son sus manos sudorosas, sus dedos inundados de temblorina; imaginémoslo tomando una decisión —sea saludar o no, sea hacer un leve movimiento de cabeza o ignorar olímpicamente—; conjeturemos que sigue su vida con el peso abrumador de haber decidido por algo que no le gustaba pero, al mismo tiempo, de condenar con su elección a una cantidad limitada o infinita de versiones suyas en otros espacios, en otros tiempos, en otros planetas, en otras realidades. la neurosis se vuelve así inabarcable, múltiplemente replicada en la cabeza de nuestro neurótico y, a su vez, en incontables universos posibles. el neurótico cuántico —llamémoslo así— decide entonces recluirse por siempre en una cueva; renuncia a su trabajo, a sus amigos, a sus parejas o a sus prospectos de parejas; no dice una palabra a sus padres y deja a su perro en un asilo; prepara sus maletas y se marcha sin mirar atrás por mucho tiempo —acaso concentre su mirada en la ciudad que abandona durante unos minutos, mientras el camión abandona las calles que tan bien conoce—; llega a un pueblo alejado y medianamente inhóspito, compra alimentos, sube con ellos, encuentra una cueva y se recluye en ella solo para caer en la cuenta de que, mientras él se oculta del mundo y sus posibilidades, versiones infinitas de él caen en la desgracia de la ciudad o del campo, en la tristeza de la soledad o de la compañía. el neurótico cuántico no soporta la responsabilidad; el peso sobre sus hombros es excesivo y decide colgarse de una rama cercana; mientras exhala su último suspiro piensa, aunque ya es demasiado tarde, que quizá debió conformarse con las enseñanzas de la física clásica. ~

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descargar//escuchar: kanye west—good morning

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