dos balas perdidas

la gente se come los mocos, sorbe sus lágrimas, se muerde las uñas: está claro que el hombre muere de ganas por (auto) canibalizarse.

* * *

en pocas ocasiones se desvanece tanto la propia dignidad como al esperar en una fila, cargado de maletas. la dignidad es el deseo de no ser atrapado a mitad de una acción vergonzosa. es, digamos, el temor paralizante al sonrojo público. así, poca gente auténticamente digna: en realidad lo que hay es una escala de uno a diez del desparpajo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s